El público creía estar preparado para lo que vería, apenas un palmo por encima del horizonte, en la tarde de este miércoles, 12 de agosto de 2026, en Arguedas. Pero la naturaleza supo jugar sus cartas y dejó a todos boquiabiertos con un espectáculo de luces y sensaciones sin precedentes. Entre la mordida de la Luna al Sol, las perlas de Baily y el último destello de luz, en forma de anillo de diamantes, los espectadores apenas tuvieron tiempo de recuperar el aliento.
De hecho, la expectación era tal que algunos no tuvieron reparo en cruzar el mundo entero, literalmente, para plantar sus ojos en el privilegiado balcón astronómico de Arguedas. Es el caso de Yoko Yoneda y su padre, Yasuhiro Yoneda, que pasaron 14 horas en un avión para venir desde Japón a presenciar el fenómeno. Al igual que Sean Wirth, un californiano que decía haber venido “para ver a la familia”, aunque también reconocía que “no estaría aquí si no hubiera eclipse”.
Para él, esta era la tercera vez que sus ojos presenciaban un eclipse total, pues presenció los de 2018 y 2019. ”El de 2020 me lo perdí por la pandemia”, contaba. Se dedica a fotografiar animales con lo que esta era una cita innegociable en su calendario. “Me gusta cualquier cosa bonita e interesante”, afirmó.
Ceniza de la India
Una protección extra
Irati Etxeberria y Beatriz Castillo, dos amigas de Pamplona, contaron con una protección extra durante el eclipse. La ama de Irati, Cristina Fernández, explicaba emocionada minutos después del evento que ellas decidieron colocarse en la frente “vibhuti de Sai Baba”, una ceniza de la India, “para no dejar que la oscuridad invadiera nuestro interior y así, mantener nuestra luz y energía a salvo”, detalló la madre.
Ambas coincidieron en que repetirían la experiencia porque fue “una locura”. “Ha cumplido con las expectativas. Esa luz metálica que se ha producido no la había visto jamás”, expresaba Irati. También se quedaron asombradas con una luz roja que emanó del borde inferior derecho del disco solar. “No sabemos qué era”, decían.
Fueron a Sendaviva a las 17.30 horas porque antes, las dos estaban trabajando. “Hemos pillado bastantes retenciones en los peajes. No nos esperábamos tantas, pero en el resto del camino, ha sido más sencillo”, añadía la joven. Aunque el balance fue positivo, lo cierto es que se sintieron bastante inseguras al momento de quitarse las gafas. “No sabíamos cuándo retirarlas, si nos pasaría algo… Nos ha dado un poco de miedo”, admitió Beatriz.
Vacaciones de eclipse
También hubo quienes organizaron su escapada vacacional en función del eclipse. José Vicente Aracil, Ana Belén Pascual y su hijo, Daniel, vinieron a Navarra, desde Alicante, el pasado lunes, con la excusa de lo que ocurriría en el firmamento. “Estamos en un camping, en las Bardenas Reales. Nos iremos a uno más al norte de Pamplona y después, aprovecharemos para visitar el País Vasco”, contaba José. Para él, el acontecimiento fue todo un “milagro de la naturaleza”. “El momento en el que se ha visto el anillo de diamantes ha sido espectacular”, expresaba con asombro.
Entre tanta alucinación con lo que estaban viendo sus ojos, casi olvidaron el resto de sentidos. “Hemos notado una bajada en la temperatura, pero entre que queríamos mirar el cambio en la luz, la corona solar y todo lo demás, casi no nos hemos enterado”, terminó Ana Belén.
La mirada experta
Hay fenómenos que en ocasiones ocurren en la vida de un ser humano que por su belleza quitan las palabras. Para Asun Maestro, el eclipse total de sol ha sido así. “He visto la corona solar y me ha asombrado, ha sido maravilloso”, decía esta bibliotecaria con los ojos húmedos por la emoción que había despertado en ella este espectáculo sobre humano. “Ha sido comprender todo lo que he leído sobre el eclipse y las emociones que despertaba”, afirmaba la ex directora del Servicio de Bibliotecas de Navarra. Toda la erudición estudiada y aprendida durante años quedó reducida a las emociones más primarias y maravillosas cuando la corona solar dominó el paisaje de esta zona de la Ribera.
“Me ha parecido una pasada el momento del eclipse total, entiendo que haya gente que se enganche a ellos”, apuntaba el astrofísico del Planetario de Pamplona Iñaki Ordoñez aún emocionado. “Todo lo que pensaba que iba a pasar, pasó; sin embargo me he quedado impresionado, ha sido increíble”, apuntaba. El astrofísico sabía lo que ocurriría, sin embargo, ante el momento decisivo del eclipse total ha quedado anonadado ante el sublime espectáculo. En los momentos posteriores al eclipse, en la campa de Sendaviva la opinión era unánime entre los comentarios de la gente: “Impresionante”.
Expectativas superadas
El acontecimiento del eclipse total fue un momento muy corto, eso es indudable, pero fue algo especial para cualquiera que lo percibió, que algunos piensan que las imágenes no le hicieron justicia al momento o que las palabras se quedan cortas. Sin embargo, algunos que no son expertos del tema, intentaron explicar de la mejor manera lo que sintieron. Para Elisa Velasco era la primera vez que veía un eclipse, al igual que muchos, y lo describió como algo “espectacular”. Además añadió que se sorprendió porque “no esperaba que fuera tan bonito”. Velasco admitió que sintió su cuerpo lleno de adrenalina, por lo que fue un momento muy “emocional”, como lo dijo ella.
Por otro lado, algunos llegaron por la tarde al parque con “miedo”, a que no se disfrutara lo suficiente, como fue el caso de Beñat Jauregui, quien confesó que venía sin hacerse muchas ilusiones porque “tenía miedo de que por la cantidad de gente, el evento perdiera su encanto”. Sin embargo, el suceso superó sus expectativas. “Ha sido muy especial porque el ambiente estuvo muy agradable y la luz del alrededor también, además de que la gente se comportó a la altura”. Al dejar a un lado la opinión de las personas, Jauregui también reconoció que ha sido un momento memorable porque “ha cambiado todo de manera repentina, nada ha sido como lo vemos siempre”, finalizó.
El público coincidió en que la expectación y la ilusión compartida por el fenómeno no fueron en vano. No obstante, será complicado volver a presenciar algo así, sin tener que recorrer varios miles de kilómetros en el intento. O sin una máquina del tiempo que acerque a 2180.
Itsaso Aranguren, desde Viana, nos hace llegar esta simpática foto.
Nora Meira nos escribe desde el vuelo de Corfú a Hamburgo, donde ha captado esta foto del eclipse solar.
Asier Penabad Ruiz, desde Antzin, nos manda esta imagen.
Luis Torrano, desde Sartaguda, nos manda esta foto.
La cuadrilla ‘La Traka’ desde Peralta nos manda esta foto del eclipse.
Álvaro Muñoz nos manda esta foto desde Buñuel.
Nerea Villar nos hace llegar esta espectacular foto desde Ujue.
Iosune e Iker Vizcay nos mandan esta foto desde Pamplona.
Pablo López, desde Castellón, nos manda esta imagen.
Imanol Labrador, desde Beloso, nos manda esta imagen.
Fede, desde Santa Cruz (Andosilla), nos envía esta foto del eclipse solar.
Xabi Etorri, desde Abodi, nos envía esta foto del eclipse solar.
Desde Lodosa nos mandan esta foto
