Historia de una escalera en Tudela

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Desde hace más de una década, las trabajadoras de la Biblioteca de Tudela claman por la retirada de la escalera de caracol que no solo dificulta o impide el acceso a la planta superior, sino que su mera presencia es ilegal, tal y como denunció el sindicato CCOO hace tres años. Parafraseando la obra de Buero Vallejo, la inacción en torno a esta escalera refleja muy bien qué sucede en Tudela con muchos problemas.

Archivo, municipal, y Biblioteca, de gestión del Gobierno, son los servicios instalados en el Palacio del Marqués de Huarte adecuado en 1985 y de propiedad municipal, por lo tanto, el propietario del mismo es el Ayuntamiento de Tudela. Ya durante la alcaldía de Casado (2003-2015) se habló de la necesidad de buscar un nuevo emplazamiento. Desde entonces ha pasado más de una década.

El equipo de gobierno de UPN en Tudela, con su alcalde Alejandro Toquero al frente, haciendo gala de los habituales cambios de opinión, aseguró de cara a los presupuestos de 2024, que uno de sus objetivos era arreglar este tema y retirar la escalera para, 20 días después, desdecirse y señalar que no era su competencia, tal y como sucedió con el cubrimiento del patio del colegio Huertas Mayores. El 1 de diciembre de 2023, en la presentación del presupuesto 2024, Toquero, tras asegurar que “seguimos en nuestra política de mejorar edificios, patios, jardines; somos realistas, somos leales con los ciudadanos y cumplimos con nuestras promesas” afirmó que “nos vamos a implicar de lleno en el arreglo del Palacio del Marqués de Huarte, con partidas para el arreglo del cubrimiento del tejado, la escalera de caracol y otras áreas necesarias. La ciudad paralizada que nos encontramos en 2019 no se puede adecentar en un día”.

Sin embargo, solo dos semanas después, el 20 de diciembre en el debate sobre esos mismos presupuestos y ante una enmienda de 30.000 euros que pedía el PSN para la eliminación de la escalera, la concejala de Hacienda, Reyes Carmona, que estuvo sentada junto a Toquero en la presentación de las cuentas, fue tajante, no era competencia municipal. Aquel año aparecía una partida que señalaba “Conservación edificio Archivo, 45.500 euros”. Nada en referencia a la Biblioteca, más allá de los 6.000 euros para libros. Carmona sentenció en el pleno que “existe un informe de los letrados del Ayuntamiento de marzo que dice que la escalera no es un tema de conservación, sino de mejora del edificio, por lo que es competencia del Gobierno de Navarra”.

Desde Príncipe de Viana han contestado al respecto que “las modificaciones estructurales de los edificios que se incluyen dentro de la red de bibliotecas dependen del propietario” y con respecto a que la escalera sea ilegal para el uso de los trabajadores desde la dirección general de Cultura aseguraron que “no comentamos ni valoramos públicamente cuestiones relacionadas salud laboral”.

Ilegal

En septiembre de 2023 el sindicato CCOO señaló que la situación de la biblioteca pública de Tudela debía “corregirse” y hablaba de “falta de espacio, riesgos derivados de un edificio antiguo y falta de personal” que dificultaban el desempeño laboral de las trabajadoras de la instalación. “El Ayuntamiento de Tudela, responsable de la instalación desde 1985, debe reconsiderar la ubicación de la biblioteca”, decían desde el sindicato.

En este sentido abogaban por que Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Tudela llegaran a un acuerdo para mejorar la gestión actual, recogiendo las necesidades presupuestarias específicas para el mantenimiento y la realización de actividades. “Las condiciones de la construcción hacen que éste no sea un lugar adecuado para acoger ambos servicios Archivos y Biblioteca”.

Además de demandar al Gobierno un incremento de la plantilla de la Biblioteca “proporcionalmente menor a Estella o Tafalla”, hablaba del “peligro potencial de la escalera. “La biblioteca ocupa unas instalaciones de la primera planta del edificio para su uso diario y, en un ático, se almacenan los libros que no puede exponer. Tal es la falta de espacio en la sala de lectura que muchos fondos de consulta están en un altillo, al que se accede por una escalera de caracol que está prohibida según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Las escaleras circulares están restringidas a un uso puntual, mientras que en la biblioteca se hace un uso continuado de ella por el personal bibliotecario, personal de limpieza y por el público que debe consultar los fondos”. De hecho, durante un tiempo se clausuró la escalera con una cadena y se impidió el acceso, las trabajadores no acceden a la parte de arriba y muchos usuarios tampoco pueden subir a los libros almacenados arriba ante la dificultad de acceder por la escalera.

El sindicato recordó que el Ayuntamiento encargó y pagó un estudio sobre una nueva escalera progresiva con un descansillo que sustituiría a la de caracol, si bien nunca se ejecutó. “Si no se adoptan medidas, Inspección de Trabajo podría ordenar al consistorio la clausura del acceso por escaleras, limitando todavía más el espacio útil de la biblioteca”, decían.

El Real Decreto 486/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo prohíbe expresamente las escaleras de caracol, salvo que se trate exclusivamente de escaleras de servicio para un uso ocasional o de mantenimiento. Señala que “las escaleras tendrán una anchura mínima de 1 metro, excepto en las de servicio, que será de 55 centímetros. Los peldaños de una escalera tendrán las mismas dimensiones. Se prohíben las escaleras de caracol excepto si son de servicio”, dicta la ley.

El abandono del Ayuntamiento de Tudela con respecto a la Biblioteca ha sido completo en las dos legislaturas, también en lo que se refiere a actividades y compra de libros (en la actualidad es de 12.000 euros después de las reivindicaciones de la oposición), hasta el punto de que al poco de entrar como alcalde, en 2021, Toquero se negó a aprobar la documentación que le entregaron para realizar actividades, por la presencia de algún escritor que no era de su agrado político, y la Biblioteca perdió la subvención.